Arrowhead volvía a presenciar este domingo uno de los duelos modernos más importantes de la NFL, su propio equipo y gran dinastía actual, contra una de las franquicias que más éxitos ha cosechado en los últimos años en la liga, Buffalo Bills. El resultado volvía a ser una vez más el mismo, eliminación y adiós a las esperanzas de Super Bowl, el techo que desde hace un tiempo parece haberse impuesto este equipo, y lo que es peor, la sensación de que este techo es un límite irrompible llamado Kansas City Chiefs. Pero, ¿Es esto real?, ¿Debe la gerencia tomar decisiones más drásticas que años pasados? Bills Bills Bills Bills Bills Bills Bills Bills
Los de Orchard Park son un gran equipo de fútbol americano, un roster con todas las bases que todo equipo campeón debe tener, y por supuesto que es algo real y que ha sido real todo este tiempo atrás. No hay forma más fácil y evidente de comprobar esto que observar sus victorias en temporada regular, la estabilidad que un consolidado Sean McDermott ha conseguido como head coach, y el camino común marcado que se sigue desde la gerencia. Y todo esto hay que tenerlo en cuenta, más si cabe en una liga tan cruel como la NFL, donde de un año para otro se pasa de ser candidato a todo a ser top 5 del draft.
Punto importante y a veces no tan valorado, mantener una regularidad y las posibilidades de seguir siendo élite absoluta año tras año, de formar parte de los 4 o 5 equipos que cada temporada parten como grandes favoritos al título. Parecer esto y después cumplirlo debe darles la legitimidad que merecen, ahora bien, llega el momento de hacerse la gran pregunta, ¿Y ahora qué? ¿Por qué haces todo lo que tienes que hacer para triunfar pero no acabas de dar ese último paso? ¿Seguir intentándolo con la misma base de hasta ahora, o dar un giro radical y probar algo totalmente nuevo?

Valorar lo conseguido
Cuando llegas a este punto en el que Buffalo se encuentra, es lógico caer en la desesperación de no conseguir el objetivo final, de pensar que siempre hay algún detalle que se escapa y que, en su caso concreto, nunca vas a poder hacer frente al quizá (al menos en el debate debe estar) mejor equipo de la historia de la NFL. Nada más lejos de la realidad, es precisamente en estos casos cuando hay que simplificar las cosas, valorar lo que tienes y sacar tus fortalezas, y el punto fuerte de los Buffalo Bills es que son un equipo tremendamente ganador en las últimas temporadas.
Parece extraño decir esto después de verlos caer en tres rondas divisionales y dos finales de conferencia, pero es la realidad. En la NFL toda victoria, bien sea de temporada regular o playoffs es muy relevante, ganar, de la forma que sea y ante cualquiera es muy difícil, y este equipo sabe como hacerlo. No valorar esta capacidad que tienen y querer cambiar todo no es un camino sensato para una franquicia que precisamente lleva tiempo actuando de forma muy sensata.

Mejora continua
Evidentemente hay que tocar ciertas teclas, analizar en profundo detalles y plantear nuevos escenarios, no cabe duda. Se tiene que seguir reforzando una muy buena línea ofensiva para darle a Allen la mayor facilidad posible, continuar con los planes de asentar el juego terrestre de la mano de Cook, y especialmente uno de los pocos puntos débiles que tienen, buscar un jugador de mayor peso en el cuerpo de receptores. En cuanto a la defensa, algo tan evidente de decir como difícil de hacer, continuar manteniendo su enorme nivel. Seguir construyendo entorno a una línea defensiva que tiene a una estrella que ya es realidad, como Greg Rousseau, darle profundidad al cuerpo de linebackers y centrar esfuerzos en mejorar secundaria en agencia libre y vía draft.
Las bases de un gran equipo están establecidas y consolidadas, y aunque habrá dudas en los despachos estos días porque en esta liga siempre tiene prioridad la victoria ante cualquier otra cosa, deben tener toda la sangre fría posible. No tienen que obsesionarse, sino seguir centrados en la forma de actuar que han tenido hasta ahora, y recordar que los detalles, la pequeña distancia que no pueden superar y hoy parece un fracaso, es exactamente la misma que les separa del éxito.