Building the Browns

Como bien saben, la franquicia de Cleveland emite también en este extraño 2020, esta “docu-serie” (Building the browns) que trata el día a día del equipo, desde un punto de vista más personal, con implicaciones directas, entre otros, de Andrew Berry o Paul DePodesta. 

En este último episodio (episode 12: In The Hunt) pudimos recoger algunas declaraciones que encarnan perfectamente cómo este equipo está siendo construido, qué esperaban de esta temporada y cuándo debían empezar a verse los primeros resultados. 

DePodesta, muy acertadamente, exponía que el nuevo esquema iniciado en el training camp (con todas las trabas que el Covid19 produjo) era que empezara a tornarse efectivo en la segunda mitad del campeonato. Y así parece que está siendo. 

“DePo” también explica el porqué de la falta de incorporaciones antes del trade line, y lo explica de forma muy acertada: “Scheme” y “plug and play” (sobretodo comparado con el Baseball de donde él procede). Traer jugadores implica una adaptación extraordinariamente rápida a un esquema, no hacerlo puede generar que el remedio sea peor (en el corto plazo) que la enfermedad. 

Pero la regular season en la NFL no es corto plazo, es cortísimo plazo. Y en etapas avanzadas de la misma es más importante un jugador de menor calidad pero más adaptado a ese esquema que quizás un jugador de cualidades más aptas pero sin conocimientos del funcionamiento interno y del rol que debe desempeñar (hablo lógicamente de jugadores de la clase media. un jugador Top tiene consideraciones muy diferentes, especialmente por el impacto individual que genera que, en la mayoría de casos, suple a la falta de adaptación a un esquema concreto). 

 

El POST PARTIDO. BALTIMORE RAVENS @ CLEVELAND BROWNS.

Y esto nos lleva a la jornada 14. Baltimore Ravens at Cleveland Browns, donde los primeros se jugaban, prácticamente, su supervivencia para optar a playoffs, mientras que Cleveland, por su parte, tenía la oportunidad de enterrar sus demonios, de demostrar que podían competir con uno de los equipos mejor entrenados, con una plantilla más equilibrada, y con una mentalidad netamente ganadora. De un total de 43 enfrentamientos Baltimore ganó 32. Y tras este partido, 33. 

Ambos equipos ofrecieron uno de los mejores partidos de la historia de la NFL. Ante toda la nación. En un Monday Night. Y pese a que Cleveland no consiguió ganar, si alejó en parte esos fantasmas, esa mochila (como @pepebrasin explicaba de forma brillante y sencilla, como siempre, en su podcast @pepediario) de décadas de fracasos. 

Cleveland perdió el partido (veremos porqué) pero, en mi humilde opinión, esta derrota puede ser un antes y un después. Perder, pero competir. Perder, pero remontar un partido casi perdido. Perder pero porque un futuro HoF como Justin Tucker meta un field goal de 55 yardas, en campo abierto, con frío. Sin despeinarse. Por eso es el Kicker mejor pagado de la liga y, a su vez, el más barato. 

 

Un efusivo Lamar celebrando la W con Justin Tucker / nytimes.com

 

Cleveland pecó de lo que viene pecando contra equipos con récord positivo (buenos equipos en esencia). Hasta en 6 ocasiones, de 14 ha permitido más de 30 puntos. Eso, señores, es un hándicap contra el que es muy difícil luchar. Y aun así, de esos 6 partidos, en 3 se llevaron la victoria (cierto que los rivales eran Bengals y Cowboys). 

Para que se hagan una idea, la defensa de Dallas ha permitido hasta el momento 4.912 yardas. Cleveland 4.720. La mejor defensa, Rams, 1.000 yardas menos. 

La defensa defraudó, en términos generales, pero lo que los aficionados de Cleveland pueden criticar más, y con razón, es la absoluta incapacidad de parar la carrera. Y si algo tiene que tener un game plan contra Baltimore es precisamente eso. Los LB’s volvieron a dar un rendimiento por debajo del nivel que se presupone, en especial Mack Wilson. Los CB’s, en especial Stewart, tampoco estuvieron acertados. De la secundaria, sin Ronnie Harrison, ni hablamos. Si un equipo permite que Lamar Jackson corra más de 100 yardas está, probablemente, muerto. 

El ataque maravilló. La OL es, en términos generales, top 3 de la liga. Los RB’s siguen siendo un arma absolutamente letal. El cuerpo de receptores y TE’s, tras un inicio donde algunos drops y fumbles pudieron traer consecuencias deplorables, terminaron el encuentro a un gran nivel. Destaco tanto a DPJ que empieza a dar señales de un muy buen jugador, como sobretodo, de David Njoku, uno de los jugadores con unas capacidades atléticas más impresionantes de la liga pero que su falta de consistencia le está pesando en demasía. 

Y qué decir de Baker Mayfield. QB del que se dudó en determinadas partes de la temporada, incluso yo mismo dudé de él, incluso se habló de que Keenum debía ser el QB titular. ¡Cómo le gusta a Mayfield poner en su sitio a sus detractores!

En los últimos 3 partidos lleva anotados 8 TD y una intercepción. En los 3 anteriores ni un solo TD. Sumen en estas tres finales un QBR (Adjusted QBR) superior al 80%, así como un Passer Rating (RTG) que nada tiene que envidiar a QB’s élite. 

 

Stats de Baker Mayfield vía ESPN.

 

Comparen esos números con los tres últimos partidos del que, probablemente, sea el MVP de la temporada, Aaron Rodgers:

Stats de Aaron Rodgers vía ESPNA

 

Not bad.

En resumen. Cleveland perdió. Pero se demostró a sí mismo que tiene capacidad y carácter para ganar. Stefanski está empezando a cambiar algo, una filosofía anquilosada durante décadas. Nadie dijo que fuera fácil. Paso a paso. Pero parece que vamos en el buen camino.

 

 

@DcdKaiser

 

 

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